Te presento mi nuevo libro, recientemente publicado y editado por Libros de Vanguardia, titulado Cuidar la salud en libertad, un ensayo en el cual planteo una reflexión en profundidad acerca de cómo cuidamos de nuestra salud y desde dónde lo hacemos y con qué objetivos
Por una parte, hay una definición de lo que es la salud (la que marca la OMS), y por otra, el sistema sanitario y buena parte de la ciudadanía actúa o espera que se actúe desde una visión bastante distinta. No todos entendemos lo mismo cuando hablamos de salud. Y no solo tenemos ideas diferentes, sino que luego nos cuesta mucho actuar en coherencia con esa idea y aplicarla en la forma como nos cuidamos. De la teoría a la práctica puede haber un abismo. Por eso es importante saber dónde estamos realmente, y a partir de ahí analizar si estamos siendo coherentes con nosotros mismos o si nos dejamos llevar por la corriente mayoritaria.
De la obligación al discernimiento
La salud no es solo biología, y su cuidado no debería ceñirse al control de parámetros supuestamente objetivos y medibles. La salud no es una cuestión meramente materialista y calculable, no puede reducirse al resultado de un chequeo médico con sus pruebas y exploraciones, porque al hacerlo estamos obviando toda una serie de componentes de las vidas de las personas que van a influir y mucho en su salud, y que no pueden medirse con aparatos.
Lo emocional, las relaciones humanas, el trabajo, las condiciones de vida, el sentido y propósito de nuestra vida, el mundo interior, todos ellos son elementos que no solo influyen en nuestro nivel de bienestar y de salud, sino que son determinantes en la aparición de enfermedades y en su evolución.
No todo se juega en la biología, apoyada en una medicina preventiva que hemos convertido en un dios al que debemos obediencia ciega. De ahí cuelgan las normas y dogmas de casi obligado cumplimiento, y que marcan un camino único (la dictadura de la ciencia). No seguirlo tiene consecuencias, en la creencia de que la secuencia causa-efecto es irrefutable, y eso es la génesis de la culpa y de la presión que se ejerce para actuar de determinada manera en cuanto a controles, revisiones, pruebas de cribado, tratamientos, vacunas…
Pero cuando la persona entiende que su salud no solo depende de lo biológico, sino que incluye todas las demás dimensiones y circunstancias, entonces desaparece el camino único, desaparece la obligatoriedad por la obligatoriedad, desaparece la culpa, y entra en juego el discernimiento para decidir desde el equilibrio y la coherencia. Pero a cambio, aumenta la incertidumbre que hay que manejar, y la responsabilidad en el autocuidado que hay que asumir.
Ser más libres en el cuidado de la salud
Vivir libremente no hace la vida más fácil, siempre es más sencillo hacer lo que nos mandan sin cuestionar nada que tomar nuestras propias decisiones buscando la coherencia con quienes somos y lo que queremos de la vida. Y en el ámbito de la salud no es diferente. De hecho, la complejidad aumenta porque la presión tácita o explícita para hacer lo que hace la mayoría es muy elevada, y porque el miedo juega un papel decisivo en esa presión.
Pero para las personas que tienen una visión integral de su salud, y que sienten, aunque no lo puedan demostrar científicamente, que esta depende en buena medida de su estado emocional, de su vida interior, de las relaciones que establecen y de otras muchas cosas ajenas a lo que se diagnostica en un chequeo médico, se hace imprescindible ejercer esa libertad, aprendiendo a escucharse, a interpretar las señales que proporciona el cuerpo, y a tener una perspectiva mucho más amplia. Y eso ayuda a desprenderse de culpas, de miedos, y a ganar coherencia que se traduce en bienestar interior.
Este libro viene a ser una reflexión en alto acerca de todos estos temas sin más objetivo que ayudar a que cada uno se haga sus propias preguntas y llegue a sus conclusiones, sin dogmatizar ni ofrecer nuevas teorías ni soluciones de manual, porque no existen. Es un planteamiento que puede parecer transgresor o incluso radical, pero eso es porque todo lo que no se ajusta al pensamiento mayoritario y sus dogmas suele ser descalificado.
Por todo ello creo, y es lo que me han trasladado quienes ya lo han leído, que este libro puede dar mucho que pensar y puede aportar algo de luz para ver allí donde no se suele mirar.



